Dussel desarrollando planteamientos teóricos de E. Lévinas reafirma la necesidad del compromiso con la víctima.
La sensibilidad ante el dolor del Otro, dice, es anterior a la racionalización de ese otro, sin embargo esto no conlleva a quedarse sólo en lo sensible ya que el desnudar la no-verdad del sistema pasa por el análisis teórico-crítico de la razón crítica.
Algo interesante es el planteamiento del deseo metafísico, como deseo que nunca puede ser satisfecho y que por eso mismo es propulsor de lo nuevo. No existe sistema perfectamente justo, por lo que las utopías se presentan como sistemas a los cuales se tiende.
En este sentido el hecho de saber que la felicidad y el sistema perfecto no son posibles, que siempre habrá víctimas, lejos de anular su búsqueda, como pretenden los conservadores del sistema dominante, que niegan toda posibilidad de cambio al señalar como el mejor este estatus quo, es un impulso que propugna por la búsqueda de algo mejor y deja abierta la necesidad de la crítica como herramienta que desenmascara las injusticias que se dan o se pudieran dar. Se podría decir que la actitud crítica negativa que señala la falta es la mejor cura contra la dogmatización en cualquier sistema.
Otro aspecto a resaltar en la identificación del Otro como diferente al Yo mismo, es ese “cara a cara”. Esto me parece de especial relevancia ya que desde esta posición de responsabilidad hacia el otro que asume su dolor y busca el cambio del sistema se puede caer en un mesianismo que se olvida de que ese otro es otro diferente, con una realidad concreta y no teórica y que esa realidad no se puede negar imponiendo lo que desde mi mismidad pienso como lo que debería ser.
Bien lo señala Dussel cuando dice que la lucha por el cambio debe empezar desde las mismas víctimas que toman conciencia de su situación y que se solidarizan entre ellas.
Pienso que las luchas por cambiar el sistema muchas veces han cometido el error de no ver al otro como esa alteridad, cayendo en nuevas formas de imposición.
El heroísmo fanático no es sólo expresado en las guerras sucias en nombre de las “democracia”, sino que lamentablemente también ha calado en movimientos sociales que desde la teoría se han llamado reivindicadores pero que en su afán de propiciar un nuevo orden han reprimido y asesinado a las víctimas por las que luchaban: el estalinismo, la revolución cultural china, son algunos ejemplos de esto. Aquí cabe lo que dice Dussel sobre “la obediencia anterior a toda escucha del mandato” (367). La obediencia es hacia las necesidades de las víctimas.
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No tengo demasiado que agregar a los comentarios realizados por Liz, pero sí me preocupa el hecho de que Dussel utilice un esquema teórico tan acrítico y culpabilizante como el de Levinas.
ResponderEliminarEl jueves asistí a una conferencia de un filósofo francés que hablaba acerca de la responsabilidad, utilizando para ello a Derridá, Heidegger y Levinas. AL fin y al cabo lo que aparece en Levinas es una culpabilidad bastante característica del pensamiento teológico judío y no es gratuito que Levinas use a Rosenzweig, un cabalista judío, ni es gratuito que Dussel sea judío. Me gustaría mucho discutir "cara a cara" con ustedes mis críticas puntuales a Levinas, las cuales son demasiadas por cierto. Levinas se dejó decir una vez que apoyaba el no levantar la condena de la excomunión de Spinoza (¡chingo de intelectual!). Eso simplemente no puede ser demasiado razonable, pero lo hace por la crítica que lanza Spinoza a la superstición asociada a las religiones (no solo a la judía) y Levinas es creyente. Levinas es moralina judía y Dussel la repite. Esto lo digo desde la filosofía, la psicología de la liberación es otro dispositivo muy distinto. Pero esto es mejor hablarlo. Saludos,
Rolando.
Me suena extraño lo que plantea Rolando acerca de Levinas y Spinoza. Yo tambien creo que no hay mucho que agregarle a los comentarios de Liz, y me parece evidente que el posicionamiento ante el otro, la alteridad, es asunto central en una propuesta que pretenda ser liberadora. Hasta donde se Levinas contribuye en esa direccion, y es dificil, para mi, plantear las cosas basado en su "origen judio" puede ser una linea muy peligrosa de argumentacion.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo a que es problemático eso de decir "judío" (por muchas razones, espero evidentes). Lo que quiero plantear con ese comentario es el hecho de que Levinas (junto a Rosenzweig, por ejemplo) son judíos creyentes, en otras palabras, sus puntos son en ocasiones indiscernibles de la teología judía (no me refiero entonces al hecho de pertenecer a la etnia de los judíos, sino a adscribirse a la teología de tal etnia). Y ello es de suyo problemático. Si no quedara claro puedo argumentar aún más y mejor el punto, pero en líneas generales ese el sentido de la crítica. Por ello puede, Levinas, reclamarle a Spinoza muchos puntos (ya que él no era un judío creyente, sino un crítico de las religiones) y por ello no resulta tan extraña su postura respecto de ese autor del siglo XVII.
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