Aunque he de confesar que no me queda del todo claro lo que persigue Dussel con este apartado y más bien me parece un desarrollo puramente academicista, a continuación resumo lo que entendí.
En este apartado al abordar el tema de las pulsiones desde los tres autores, queda en evidencia que el proceso civilizatorio ha implicado una contención de las pulsiones de placer: en Schopenhauer por la necesidad de que el altruismo se imponga al individualismo y maldad natural del ser humano, en Nietzche por la represión de lo dionisiaco por un sistema apolíneo que impone una felicidad masoquista (reprimiendo una felicidad sádica? por esta aboga Nietzche?), y en Freud por la supremacía de los instintos de autoconservación donde priva el principio de muerte a costa de sofocar los instintos de placer, donde el principio de realidad, como tendencia a la estabilidad y autoconsevación dictan la postergación o anulación del placer, o sea la aceptación del no placer, para llegar al placer. Placer este último que pareciera ser al que se refiera Nietzche cuando habla de la felicida masoquista del sistema judeo-cristiano, de la modernidad.
Estas 3 posiciones no dejan cabida a una sana expresión de los instintos de placer donde el principio de muerte pareciera ser el que rige.
Sin embargo, siguiendo a Schopenhauer, la conciencia empírica está en un nivel de los aparente ya que nuestras representaciones de la realidad son relativas, ya que la realidad es lo que es para cada uno porque es lo que se conoce, siendo esto así todos estos planteamientos sobre la expresión de lo pulsional deben ser vistos desde la época en que fueron escritos y no considero que tengan la última palabra. Además lo expresado en este apartado es la interpretación de Dussel sobre estos autores.
Una psicología de la liberación, entonces, debería buscar el retorno de lo reprimido para develar así los mecanismos de socialización que han enajenado a las víctimas de la vivencia de su propio placer en nombre de la autoconservación del sistema, sin caer tampoco en una actitud egoísta poco solidaria que sólo busca su propia satisfacción.
Finalmente, quisiera hacer mención a dos cuestiones que Dussel señala: la negatividad conformista y el optimismo del “progreso” de la modernidad.
El primero en la actualidad es el que se da cuando postulan el fin de la historia a pesar de identificar los males del sistema socio económico actuales.
El segundo es el que se relaciona con el mito del desarrollo, con el cual EUA y Europa han logrado sostener su nivel de vida.
Así, por ejemplo la Alianza para el Progreso, los Paes y tantas políticas monetarias del FMI, BID, etc, y la inyección de capital que hacen para promover el “progreso" de la región son la mampara para que ningún país latinoamericano siga el camino de una independencia y desarrollo real.
Ahora el progreso se viste del discurso neoliberan, el mismo garrote pero de otro color, y aunque son evidentes los estragos de estas políticas económicas, pareciera que ha calado en amplios sectores de la población el cuento del fin de la historia y la consecuente desesperanza se ha asentado.
Es la aceptación pasiva del sufrimiento, por lo que es fundamental rescatar la necesidad de la felicidad aquí y ahora y no esperarla en un incierto más allá.
Así, Martín Baró, Ellacuría y todo un sector de la iglesia, tomaron y están tomando conciencia de que no se le puede pedir a la gente que soporte este “valle de lágrimas” por la promesa del cielo.
Ellos, como tantos otros, pusieron en evidencia que la crítica sin práxis no es suficiente. Sus artículos en la revista ECA eran una denuncia abierta y un llamado a cambiar el orden de las cosas, por eso los mataron, por hacer una crítica no conformista y promover un verdadero cambio social.
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Estoy en pleno acuerdo con el comentario que hace Liz al principio del presente comentario: esto parece ser un mero ejercicio academicista, cuyo único fin razonable me parece que es mostrar el henchido ego de Dussel. Además, “sus” interpretaciones no siempre me han parecido ser las más informadas y están plagadas de prejuicios y de lecturas algo “defectuosas”. También hay una gran cantidad de sinsentidos, los cuales asigne en numerosas notas en la lectura.
ResponderEliminarPero comentaré en orden el comentario de Liz. Sí, el “orden” civilizatorio ha implicado muerte, tristeza, “displacer”, pero el punto que parece defender Dussel es moralista y anacrónico: hay represión del placer. Bueno, pues si todo fuera tan sencillo como vivir en sociedades hedonistas, pues entonces ¡qué fácil sería la emancipación humana! Es un diagnóstico apresurado, ingenuo, que puede contrargumentarse de una manera sencillísima.
Respecto a la lectura que hace Dussel respecto de Schopenhauer, Nietzsche y Freud, debo decir que estoy de acuerdo en su análisis acerca del pesimismo y conservadurismo presentes en la filosofía de Schopenhauer, pero ello no es, de ninguna manera algo novedoso que se dice acerca de tal pensador, es una lectura “tradicional”. Ahora bien, respecto de Nietzsche sólo puedo decir que Dussel parece tener ya 1) un desconocimiento radical de la obra nietzscheana como conjunto o 2) una lectura acrítica, ingenua y nihilista de un pensador vitalista. Por ejemplo, cita la obra “Voluntad de poder” (y por nombrarla y citarla en alemán no se hace más experto, dicho sea de paso), pero tal obra fue un compilado que hizo su hermana Elizabeth Foester Nietzsche, una vez que su hermano estaba desahuciado, y por tanto lo que en tal obra se diga NO es precisamente el pensamiento del autor. Luego, respecto del tema de lo dionisíaco y apolíneo, estos dos conceptos fueron constantes en las primeras obras del autor, pero en ningún caso son tan importantes en su época de madurez (de 1881 a 1889, aproximadamente). Luego, en página 349, se deja decir que “Las víctimas de Nietzsche... se liberan como Zaratustra”, con lo cual defiende un punto que delata su no lectura (o lectura completamente insuficiente) de Así habló Zaratustra, así como de Ecce Homo. Zaratustra, según palabras de Nietzsche en Ecce Homo, era el último inmoralista (como un alter-ego suyo), pero en ningún caso, nos dirá, lo que dice Zaratustra es la última palabra. Zaratustra NO se libera (sino Nietzsche estaría en la librerías en los estantes de auto-ayuda). En fin, podríamos reunirnos y discutir, críticamente, la lectura de Dussel referente a éste y otros puntos. Y no, Nietzsche no aboga por una “felicidad sádica”, eso es demasiado, y no me censuraré, estúpido de proponer. Es acrítico. Y en Nietzsche sí hay un criterio ético muy importante (correlativo a la filosofía spinozista dicho sea de paso): el eterno retorno de lo mismo, que Dussel no entiende o se hace el que no entiende.
Finalmente, concuerdo con muchas de las críticas que le lanza al psicoanálisis freudiano, pero aún profundizaría muchas otras críticas. Por ejemplo, políticamente (aunque Freud se posicionaba como “apolítico”) y antropológicamente, Freud defiende un esquema hobbesiano de autoridad.
ResponderEliminarTambién quiero elogiar los comentarios que Liz ha hecho, enlazando la lectura a algunos procesos que han afectado a América Latina y que podríamos retomar.
Finalmente, respecto de este apartado, quisiera señalar que, meditando esta lectura un buen rato, me parece que es contradictoria en muchas cosas. Por ejemplo: ¿Por qué si supuestamente esta es una filosofía práctica y material, no obstante el autor se extiende tanto en discutir unas (pocas) ideas sencillas, haciéndolas de esta manera de difícil comprensión? ?¿Hablar de víctimas no es victimizarlas? Spinoza, por ejemplo, hablará no de substancias (por ejemplo un pobre, un rico, una víctima, un ganador, etc, que es tomar las palabras como si fueran substancias o esencias de cosas o personas), sino que hablará de la potencia y la impotencia (esto podemos hablarlo también). Así no hay víctimas, sino personas que por determinadas circunstancias (y lo político es una de esas circunstancias, véase el tema de lo político en su Tratado teológico-político) son impotentes, y la impotencia implica tristeza, miseria, muerte, incluso asesinatos, etc. Ese es un criterio material, lo que propone Dussel son criterios metafísicos y abstractos, por ejemplo el “bien” y el “mal”. Y esa forma de pensar no sirve para un pensamiento que se estime crítico (esto y todo lo demás podemos, como ya lo he señalado, discutir). Una última incomodidad, referente al texto: las notas me parecen de mal gusto, en la mayor parte de los casos, ya que el autor nos habla de la gente que ha conocido, de los lugares que ha visitado, de su extensa erudición, etc. Todo ello es, repito, de mal gusto y no viene al caso (por eso hablé de un ego henchido). Por último, estoy sumamente insatisfecho con el autor por estar poniendo TANTAS palabras en alemán que no agregan (sino todo lo contrario) inteligibilidad, argumentación, elegancia ni nada a su discurso, sino que, de nuevo, parecen querer constatar la gran erudición del autor, bueno pues le felicito por saber alemán, pero no es necesario que nos lo esté recordando en cada ocasión que tiene la oportunidad. Mañana comentaré los otros dos apartado, por lo pronto me despido y espero que estas críticas puedan sembrar un clima de discusión entre nosotros.
Rolando.
Me parece pertinente el análisis que realiza Liz en este apartado, ya que además de hacer hincapié en la fundamentación teórica del autor, asume una posición en cuanto al papel que debe tener una psicología de la liberación. Además, muy importante la relación entre lo que Dussel señala “la negatividad conformista y el optimismo del “progreso” de la modernidad”
ResponderEliminarEsto, principalmente porque se analiza el mito del desarrollo, que permite una prolongación del Statu Quo, y que lo que permite en realidad es desarrollar la forma de vida del denominado Primer Mundo.
Por otra parte, estoy de acuerdo en la postura de Rolando, según la cual Dussel se empeña en discutir ideas sencillas de una manera en exceso académica lo que aleja, a mi parecer de las mismas "victimas" que trata de analizar a través de su critica-ética. Por otra parte, si difiero en cuanto al concepto de victimas, ya que a pesar de externalizar siempre las causas de la pobreza o la exclusión, por ejemplo, se necesita un concepto que unifique a estos grupos de seres humanos reales y concretos. Sin embargo, claro esta, el concepto desarrollado por Spinoza puede resultar muy valido a la luz de la generación de una Ética de la Liberación, principalmente por tratarse de, como lo menciona Rolando un criterio material. A mi parecer conceptos y análisis materiales son los mas necesarios, ya que al final deben ser apoyo y base de cualquier movimiento social como la Psicología de la Liberación. Trabajar con conceptos abstractos no siempre será de mucha ayuda en cuanto la problemática, victimización o impotencia de los grupos humanos, que es real y concreto.
Primero; creo que los comentarios acerca del "ego" de Dussell tiene su fundamento, ya que hay aparatados de su escrito que resultan una especie de erudicion algo vacia. Es muy claro, por ejemplo, en lo que sigue despues, en su discusion de Kohlberg,. piaget y Vigotsky. A pesar de eso, creo quehay asuntos que hay que disctuir:a mi si me parece util y necesario utilizar conceptos como "victimas" por una razon practicca y para mi, sencilla, es lo que permite ubicar responsabilidades concretas, cuando de hechos de represion y dolor se trata.
ResponderEliminarMe resulta dificil ser tan categorico en una valoracion acerca de la posicion politica de Freud y del psicoanalisis. Tiendo a pensar, como ha sido señalado por autores como Roazen, que Freud es, en distintos momentos, tanto reaccionario y patriarcal como revolucionario. En todo caso es un ambito, como sabemos de fuere discusion, asi como lo es Nietzche. No es de mi mayor agrado , sinceramente, y tambien el asunto de su hermana comoe excusa se vuelve controversial, porque resulta que practicamente se hace imposible de criticar. En todo caso es facil de apreciar, creo, que una propuesta de psicologia de la liberacion no tiene mucho qur rescatar de Nietzche.
Unas pocas palabras referentes a Freud Y Nietzsche. En Freud podríamos ubicar unas 3 etapas distintas en cuanto a su trabajo: una revolucionaria, una helenista y una reaccionaria. Pero lo que quisiera decir respecto de lo "político" en Freud es que éste autor tiene una cierta idea del hombre, que articula la política, y esta idea antropológica la hereda de Hobbes, el autor del siglo XVII escritor del Leviathan y que escribiera algo muy rotundo respecto del hombre: "El hombre del hombre (es) lobo.", el famoso homo homini lupus. Así que Freud considerará al hombre como un ser que de por sí tiende al daño, la destrucción y el mal. Por ello una última etapa reaccionaria. Y en cuanto a Nietzsche rescataría la voluntad de potencia y la ética implícita en el eterno retorno de lo mismo, pero ambos temas pueden ubicarse asimismo en Spinoza (y en esto Nietzsche y Spinoza serán autores casi paralelos), por lo cual no es necesario incluir a Nietzsche en el trabajo, pero no por no ser pertinente, sino innecesario.
ResponderEliminarSaludos,
Rolando.