En este último apartado Dussel hace un recuento de lo expuesto en los anteriores, resaltando la necesidad la crítica negativa, que viene dada por la negación a la vida de las víctimas pero que contiene un aspecto positivo en su dimensión de propuesta de alternativas que le devuelven su dignidad a las víctimas y su derecho a la vida no ya sólo en el sentido reproductivo, sino también en su dimensión de desarrollo.
También es importante el señalamiento que hace sobre la responsabilidad directa que tienen las mismas víctimas de encabezar la lucha en busca de justicia y su reconocimiento como seres con derechos, sin que esto niegue esa posible sustitución de la víctima por un otro que sume su responsabilidad dentro del sistema y que no se queda impávido ante la denigración de su hermano, llegando incluso al extremo a dar su vida, como en el caso de los jesuitas y tantos otros próceres que al asumir la voz del otro maltratado han sido foco de atención y persecución por los conservadores del sistema que no quieren perder el poder.
Aunque estoy de acuerdo que como parte del sistema tenemos una correspomsabilidad en la creación de las víctimas de forma indirecta no me gusta el termino de culpa, este considero que es un sentimiento que petrifica y oculta a los directamente responsables, es como ahora con las consecuencias del cambio climático donde quieren hacernos ver a todos como los responsables, y si bien es importante que cambiemos actitudes consumistas y despilfarradoras de recursos, los verdaderos culpables son otros, y esos otros no están dispuestos a dar el paso porque no quieren perder nada, son la expresión de ese egoísmo propio del principium individuationis, al que Schopenhauer decía que había que someter, pero el Estado que debería controlar esa maldad natural está al servicio de esta.
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Estoy en pleno acuerdo a la críticas que manifiesta Liz en este apartado y tengo que admitir que casi me caigo de la silla cuando estaba leyendo esta parte del texto y leí lo concerniente al "mal", es decir MAL. Vaya, eso es un criterio teológico acrítico, decir que el mal es el culpable es como decir que Satanás es el responsable de las víctimas. Eso simplemente es demasiado burdo como argumentación. Y el asociar el mal a la no-perfección del sistema es tan trivial y tonto (perdonen la franqueza de quien esto escribe) como los economistas que escriben que puede perfeccionarse el sistema. La verdad es que estoy muy disconforme con Dussel y pienso que podríamos discutirlo en la tesis, pero hay otros autores, como Helio Gallardo o Franz Hinkelammert o Salazar-Bondy, etc, que pueden aportar muchísimo más a la entrada de filosofía latinoamericana que este Dussel. Saludos,
ResponderEliminarRolando.