domingo, 14 de febrero de 2010

6.3 La "cuestión reforma-transformación"

Este apartado (el cual no pretendo que sea tan extenso como el anterior comentario) trata acerca de las acciones que pueden seguir los "sujetos históricos" de las praxis de liberación. Dirá que el reformismo se vale de los criterios y principios de un "sistema vigente formal" (y aquí tendría que decir que Dussel al plantear a su proyecto de filosofía de liberación como global, universalista, entra exactamente en los criterios y principios globalizantes y universalistas de los sistemas de dominación).
Luego, en un estilo muy ampuloso, plantea que los sistemas formales se fetichizan y opacan a los sujetos vivos. También plantea la idea de que en estos sistemas se dan efectos no-intencionales (como la producción de víctimas), aunque esto lo pondría en entredicho. Seguirá un excurso argumentando que no se puede suponer un espontaneísmo radical de la autorregulación no-intencional de las masas, pero tampoco un vanguardismo hiperconsciente de los líderes (pero este argumento, pensando desde Martín-Baró y el libro de Acción e ideología, parece ser una variante del psicologismo, criticado por este autor). Y planteará que es necesaria una conciencia crítica cuando los efectos no-intencionales perversos de los sistemas afectan la vida de millones de personas. Y en esta página 530 plantea, por un lado, a las masas ingenuas y, por otro, a los especialistas, estrategas, científicos, etc, que "ilustran" la conciencia de esas masas: mesianismo y una postura de poder, como ya lo hemos percibido en otros apartados de Dussel.
Pasará a "analizar" lo que sería "reforma", "reformistas" y "transformación". Reformista es quien apareciendo como crítico adopta los criterios del sistema (¿Dussel mismo? Y una respuesta afirmativa sería mi personal evaluación de este autor). Y utilizará algunos puntos de Luxemburg, para apoyar su punto.
Por otro lado, dirá que para la ética de la liberación la cuestión no es tanto la "revolución" cuanto la "transformación". Y agregará que sólo la transformación completa de un sistema de eticidad es revolución. Propone que la transformación se refiere a la vida concreta de las víctimas (siendo este un punto de base idealista, como él la criticará en página 534 hablando de los reformistas). Y las últimas 3 páginas de este apartado son una especie de "echarse flores" sobre las propuestas mesiánicas, idealistas e ingenuas de su proyecto de filosofía de la liberación (creo que aunque saliera desde hace años de Argentina, no obstante sigue siendo un "porteño". Disculpen la irreverencia, pero es una forma de decir las cosas "en sencillo" y directamente).
Mañana el apartado 6.4.
Saludos,
Rolando.

2 comentarios:

  1. En general de acuerdo con lo plateado por Rolando. Este señor me parece contradictorio y con postulados que contradicen lo que Martín-Baró reseñó. Así por ejemplo ese párrafo bastante molesto de la página 530 donde habla de la conciencia a "nivel ilustrado" y la necesaria guía de "los que saben" y en la 532,peor aún, dice que los criterios de las víctimas no deben confundirse con los criterios de la teoría social crítica y científica, dan cuenta de una clantradicción con lo que postulaba Baró sobre una teoría que responda a los problemas y no teorías a priori.
    Martín-Baró, por lo que he leído, no hablaba de que el saber científico debía mostrar el camino, como parece hacerlo Dussel, sino que hablaba, refiriéndose a la psicología social de liberación, que una de sus tareas era ayudar a revelar las fuerzas psíquicas que impiden a las masas transformarse transformándose, demostrando un completo respeto por la capacidad de las personas de asumir sus propias vidas y luchas. Los intelectuales y científicos son apoyo, no guías "llenas de Verdad" a seguir.
    Por otro lado me molestó muchísimo eso de lo no-intencional. Claro que la alienación hace que grupos mantengan un sistema y no-intencionalmente sean sus mismos verdugos, pero hablar ya de consecuencias perversas no-intencionales me parece demasiado, menos si se tiene en cuenta lo que Hinkelammert ha denominado como capitalismo cínico, me suena a los famosos "daños colaterales". eufemismo para ocultar la barbaridad real y perversa de actos injustificables.
    Por su lado la discusión en torno a lo que es transformación y lo que es reforma es algo bastante peliagudo que me gustaría discutir en la reunión del viernes.

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  2. Es obvio la peligrosa "universalidad" que plantea Dussel con respecto a lo que debe ser una ética de la Liberación, ya que como lo cementan Liz y Rolando, Martín Baró en Acción e Ideología hace referencia al potencial de los mismos grupos humanos de despertar o "darse cuenta", para que sean las personas mismas quienes asumn un control real sobre su vida. Desde este punto, proponer una guía "de los que tienen el conocimiento", como algunas veces hace Dussel, sería contradictorio en cuanto pretender que no sea la mismas comunidades (o el pueblo) quienes propomgan, realizen y extrapolen a un nivel social y político sus propias necesidades. Y acá surge otra situación digna de mucho análisis, y que resumo con esta pregunta: Cuál debe ser el papel o role "necesario" del académico/intelectual orgánico en el proceso de Liberación de las masas "desprotegidas" o "excluídas"?. Cuál debe ser la verdadera y efectiva articulación entre el "que sabe" y aquellos que no han accedido al conocimiento o saber (me refiero a aquello que podría buscar su liberación)?. Acá estoy seguro que la profundizacín en la obra de Baró y de otros autores como Freire nos seguirán "dando luz" sobre esta temática importante.

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