A continuación resumo los puntos que me parecen más importantes de lo expuesto por Dussel en el capítulo 4.
Dussel plantea una ética de la liberación a partir de una consciencia crítico ética y material que se base en la realidad concreta de la vida, ya no es presupuestos teóricos abstractos. Esta materialidad de la vida es la que da el criterio de verdad.
También es importante el criterio de responsabilidad que sostiene, donde el intelectual se pone del lado de los excluidos, las víctimas, y asume una posición política y ya no aséptica que sólo describe los hechos sin ir más allá o hace lecturas que favorecen al estatus quo.
Otro es la búsqueda de la concientización frente a la alienación de las grandes masas a través de la razón ético-critica ya que deben ser las mismas víctimas las que encabecen la lucha por lograr sus derechos. Además la crítica debe ser propositiva, debe señalar una camino de liberación para que no se quede en planteamientos teóricos irrealizables.
El respeto del otro como otro diferente es otro postulado importante que ayuda a contrarrestar posiciones mesiánicas sin tomar en cuenta la corporalidad concreta de las personas.
En cuanto a la discusión generada los siguientes son los aspectos que resaltaría:
Con respecto al criterio de totalidad Ignacio pregunta por lo que Dussel entiende por Totalidad. Propone discutir el uso que hace Dussell de la noción de "totalidad" y como se relaciona esto con la desideologización que propone IMB, la cual es la una de las tareas principales de la psicología de la liberación.
Por su lado la idea de la universalidad de la razón, así como el “criterio” del “bien” en la ética de la liberación” generó polémica. Rolando dice que con estas dos ideas Dussel se está situando en un tema pre-moderno, tan antiguo como Aristóteles y que es una idea muy poco crítica que contradice el nombre que Dussel le da a su filosofía de la liberación: “ético-crítica”.
Además la idea del “bien” le parece moralista, así como el planteamiento de una razón universal ya que implica cierta naturalización del ser humano que deja por fuera las diferencias y con estos postulados, considera Rolando, pareciera más bien abrazar aquello que critica: una lógica de dominio globalizante.
Al contrario Michael considera como algo a resaltar la universalidad de la razón…al mismo tiempo que la universalidad de la vida¨.
Para Ignacio la propuesta en positivo de Dussel y la ética de la liberación es fundamental ya que la esta ética tiene un norte definido que es la producción y reproducción de la vida material y, si entendí bien, esta es la razón universal de que habla Dussel.
Otro debate que surgió se refiere a la denominación de víctima y al uso de términos que Rolando considera más bien abstractos y no materiales, lo que se contrapone a la idea de una ética que se dice basada en la materialidad.
Usar el término víctima, dice Rolando, es una forma de encasillar a estos grupos de personas, y es tomar palabras como si fueran sustancias o esencias de las cosas o personas, y le parece más acertado lo que Spinoza plantea sobre potencia e impotencia, que es un criterio material y no metafísico y abstracto como los de bien y mal que propone Dussel, los cuales no sirven para un pensamiento crítico.
Además Rolando también señala que la “negatividad” supuesta de las víctimas no es un “hecho inmediato”, sino un efecto.
Difiriendo con Rolando, Michael e Ignacio consideran que el concepto de víctimas es necesario, ya que unifica a estos grupos de seres humanos reales y concretos y permite ubicar responsabilidades concretas, cuando de hechos de represión y dolor se trata.
Rolando, por su parte resalta en la psicología social de la liberación hay una praxis, un trabajo concreto y no un texto académico que postula una praxis transformadora, el cual además no es critico ni material. Se cuestiona, entonces si Dussel no es más bien un académico que quiere postular una filosofía desde su ego más que alguien que quiera trasformar el mundo.
También considera que revisar la obra marxista de acuerdo con los conceptos de “negativo” y “positivo” es ilógico, se trata de conceptos-valores abstractos, binarios, que son los valores privilegiados por una tradición homicida milenaria.
Tampoco le parece que Dussel utilice un esquema teórico tan acrítico y culpabilizante como el de Levinas y que asociar el mal a la no-perfección del sistema es usar un criterio teológico acrítico.
En esta critica que hace Rolando de Levinas y Dussel, dice que sus puntos son en ocasiones indiscernibles de la teología judía lo cual es ya un problema y aclara que no se refiero al hecho de pertenecer a la etnia de los judíos, sino a adscribirse a la teología de tal etnia.
Al respecto Ignacio cree que plantear las cosas basado en su "origen judío" puede ser una línea muy peligrosa de argumentación.
Otro posición moralista y anacrónica de Dussel, señala Rolando, es la que asume cuando aborda el tema de las pulsiones diciendo que lo que existe es represión del placer. Considera que este es un diagnóstico apresurado e ingenuo y que la cosa no es tan sencilla como vivir en sociedades hedonistas.
Otro término que cuestiona Rolando es el de represión ya que decir que hay una represión sobre las personas, siguiendo a Foucault, da cierto poder a quien la postula, una especie de posición de predicador.
Considera que una crítica verdaderamente radical debería no sólo criticar la represión, sino también lo “positivo” del poder en tanto positivo lo cual considera más radical que lo que propone Dussel.
En la discusión de este capítulo se planteo abordar el asunto de los "sujetos sociales", los cuales serian o no los "sostenes" de propuestas radicales, liberadoras.
¿Cuáles son los sujetos sociales de una psicología de la liberación? ¿donde se sostiene?, pregunta Ignacio.
En primer lugar quiero secundar lo que señala Rolando sobre la posición teológica de Dussel. Me parece que él no está criticando la religión judía en particular o el hecho de que sean judíos, sino que más bien su apego a posiciones moralistas y discursivas dentro de esta lógica.
ResponderEliminarHablar de bien, de principio de verdad, del Ser, del mal no me dejan de sonar a discursos de predicador que sabe lo que es el bien y la verdad y lo que le conviene al otro.
Se que toda posición ética implica una valorización y en ese sentido sería hipócrita o ingenuo no admitir que se tiene una idea de lo correcto, o sea, de un deber ser, sin embargo el absolutizar la propia posición tiene el peligro de caer en dogmatismos, muy propios de cualquier posición religiosa que se considran poseedoras de la verdad.
Ni siquiera Ignacio Martín-Baró que era un jesuita utiliza un lenguaje tan mesiánico como el de Dussel, lo cual nos demuestra que se puede abrazar una creencia religiosa sin caer, a la hora de abordar temas de índole secular, en la replicación del discurso religioso.
Después sigo con más comentarios, son varios los puntos a los que quiero referirme.